Juan Zelada, un madrileño con alma soul

Definitivamente, si a alguien le cabe alguna duda de que uno es mucho más de donde se hace que de donde nace (también en la música), bien haría con acercarse un día a ver en concierto a Juan Zelada. De ser así, uno pronto descubrirá que este madrileño de 36 años atesora una sapiencia a la hora de abordar estilos musicales como el rhythm & blues o el soul como muy pocos artistas pop de nuestro país osarían hacer.

Por Juan M. Moratinos

Cultivado en la Escuela de Música Creativa de Madrid, pronto adivinó que él no estaba allí para quedarse; se sentía llamado a probar y mostrar sus dotes creativas (e interpretativas) allí donde seguramente más difícil lo tendría: nada menos que en la muy exquisita y elitista escena musical de Londres, y cantando sus propios temas en inglés. La apuesta era muy arriesgada para un artista de raíz latina como él, pero el resultado no ha podido ser más satisfactorio. Sabía que desconcertaría y desconcertó; iba a sorprender a todos allí y sorprendió. Pero con el aval del mismísimo Paul McCartney, tras obtener un premio de composición en su escuela de música de Liverpool, a nadie ya podría extrañar por qué este madrileño por el mundo ha logrado conquistar al público británico. Hasta llegar a ser telonero de la mismísima Amy Winehouse durante una gira en 2008… Desde el pelotazo de Massiel en Eurovisión del ‘68 no se había visto nada igual (y con muchos más argumentos que su paisana).

Juan Zelada / foto: JM Moratinos

Juan Zelada / foto: JM Moratinos

Juan Zelada está ahora de vuelta en casa. La sala Ego Live de Alcalá de Henares lo trajo en concierto el pasado viernes dentro de una gira de presentación de su tercer álbum, de título “Be somebody”, recién publicado con el sello Muwom. Con el exiguo respaldo de un bajista y un baterista mucho cabría confiar en el poderío interpretativo del músico madrileño y sus dos compinches para llenar y enriquecer el espacio sonoro. Y no defraudaron.

De los 17 temas que sonaron en la noche, la mitad pertenecía a su nuevo álbum, abriendo el acto con varios cortes del mismo: la balada “Change” y “Don’t you worry”, ambos con Juan al teclado; luego, a la guitarra eléctrica, “Oh mountain”. Medios tiempos con aires de soul y contundencia interpretativa del trío en general augurando aún mayores alicientes.

Tras “Breakfast in Spitalfields”, exitoso single de su primer álbum “High Ceilings & Collarbones” donde se adivinan sugerentes gotas de calipso y reggae, Juan presenta a sus dos músicos acompañantes: Álex Moreno (batería) y Adrián Bartol (bajo).

Del elaborado folk-rock de “Train to Mexico” (de su segundo álbum, “Back on track”) vuelta a su nuevo disco con “Up to us” y “I’ll be gone” (espléndida intro de Juan al teclado), temas ambos rebosantes de un fino jazz-funky-rock muy en la línea de Steely Dan.

Pero Juan Zelada toca muchas teclas (nunca mejor dicho) y no se corta en hacernos bailar cuando ve propicia la occasion destilando su mejor rhythm & blues con “The blues remain” (y su apoteósico final que arranca coros y palmas del público), para luego embobarnos con un reggae lento como “What is it with you” (de nuevo a la guitarra eléctrica) y otro más brioso como “Barman”, donde resuenan ecos de The Police.

Pero aún hay más. Las influencias de Zelada son múltiples e intensas, y no se despeina para pasar de una intimista balada a la guitarra como “Heartbreak” a magníficos temas soul como “Falling down” o “Be somebody”, que podría haber firmado el mismísimo Otis Redding; o al funky más desmelenado de “Get together”, con su contagioso estribillo, una pieza digna del repertorio de Earth, Wind & Fire.

Y hablando de fuego, el fogoso “I need your fire”, donde ya tras los primeros riffs del piano de Juan pareciera emerger el alma de Ray Charles, nada menos. Es la canción que cierra su último álbum… y también con la que cerró la noche.

Un músico con alma de negro

Por lo visto y oído, estamos ante un músico íntegro e integral, sobre todo por la forma que tiene de desplegar casi todas las variantes del pop y el rock de sesenta años a esta parte, con especial incidencia en la música negra de raíz blues y jazz. Su virtuosismo instrumental, en especial a los teclados, se compagina con su voz, en la que se conjugan por momentos timbres como los de Stevie Wonder, Michael Bublé o Al Jarreau, por poner tres ejemplos.

Semejante erudición musical entre pecho y espalda, unida a sus antecedentes y experiencia ya acumulados, hacen de Juan Zelada máximo acreedor para convertirse por méritos propios en una estrella de la música internacional a poco que las cosas le rueden tan bien como hasta ahora. Acaso le falte un par de retos aún por superar: por un lado, terminar de labrar su sonido, más allá de cierto academicismo inherente a su sólida formación musical; y luego, pensando sobre todo en su país de origen, componer (y cantar) en español. Dicen que está en ello, si bien acaso también él es consciente de lo duro que es ser profeta en su tierra, máxime en ésta de piel de toro.

Con todo, espero ser pronto testigo de la plena consolidación de este gran artista; algo que, por otro lado, no le vendrá nada mal a esa cosa que llaman “Marca España”, que en lo musical tan poquito está dando la talla últimamente.

Author: Prensa

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