Gran parte de la generación que nació en el siglo XXI encontraron sus musas creativas e inspiración mientras jugaban al Fortnite, en Instagram o Youtube. Sin embargo, Furious Monkey House escogieron su camino en el rock, ensayando y tocando en directo.

Furious Monkey House es una banda de chicos de 14 y 15 años que escuchan música de estilos muy diferentes, pero tenían claro lo que querían tocar: un sonido con influencia de bandas de los 90’s de las que son fans, como Pixies, Nirvana, Cardigans, Smashing Pumpkins, etc.

Cuatro años y varias decenas de conciertos después de la publicación de “RUN”, disco que grabaron en Londres y los hizo conocidos en toda España, ahora los monkeys vuelven y presentan un nuevo disco: “Love, Scum & Dust”. Este verá la luz el 13 de septiembre. Serán once canciones en las que el combo gallego abandona la categoría de «promesa» para pasar a ser una realidad.

El proyecto ha forjado su identidad sonora, pasa por encima de las tendencias y mantiene su potencia rockera que va del grunge al alternativo melódico de los 90.

Furious Monkey House, rock en estado puro

La historia de Mariña, Carlota, Amaya, Irene y Diego comienza en Pontevedra. Los chicos, nacidos entre el 2003 y el 2004, iniciaron el camino por la carretera junto a su profesor de música Gonzalo al formar un grupo de rock en marzo de 2014.

Su ascenso ha sido meteórico. No porque sean pequeños tocando rock, sino porque son profesionales y además buenos músicos. De esta manera, graban su primer álbum “RUN” en los estudios Abbey Road de Londres y sorprenden con canciones que hasta Nirvana y Cobain, envidiarían.

Luego​ en 2016 publicaron «Life into the wild», el tema principal de la película «Zipi y Zape y la isla del capitán». En marzo de 2017, el guitarrista Manu Tomé dejó la banda y se subió al tren Diego Flores.

Ahora, sacan nuevo disco y están dispuestos a girar por el mundo mostrando su gran calidad musical pero especialmente, que son una banda de rock de amigos.