Este viernes 2 de agosto se estrena Rojo. La película, escrita y dirigida por el argentino Benjamin Naishtat («Historia del miedo»), fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de San Sebastián.

El filme denuncia la pasividad y el silencio de la sociedad argentina frente a la violencia y las desapariciones que se produjeron antes y después del golpe militar en 1975.

El cineasta Naishat plantea con un guión sólido que es necesario recordar lo que ha pasado para que no vuelva a repetirse escenarios como lo que se generó en el país trasandino a mediados de los setenta. Donde nadie investigó ni las muertes ni las desapariciones hasta ahora. Al final los que eran perseguidos perdieron sus casas, terrenos, posesiones, familias. Porque debieron escapar del terror fascista o simplemente murieron a manos de los comandos militares, sin justicia.

Asimismo, la película nos hace reflexionar acerca de la violencia oculta (sea económica o física), que nos rodea. Y que no queremos reconocer ni la denunciamos. También es una crítica al inmovilismo de la sociedad que ayuda a generar autoritarismos de los que luego puede arrepentirse, o no.

De esta manera, con Rojo, el director denuncia que nos estamos olvidando del pasado reciente y ello se ve en la actualidad. Con el nacimiento en Europa de nuevos populismos ultras o en EE.UU con Trump y su persecución a los inmigrantes.

Rojo fue ganadora de la Concha de Plata a la Mejor Dirección, la Concha de Plata al Mejor Actor a Darío Grandinetti y el Premio del Jurado a la Mejor Fotografía. Es un thriller ambientado en la Argentina de los años 70 y está protagonizado por el reconocido actor Darío Grandinetti («Hable con ella»), junto a Andrea Frigerio («El Ciudadano Ilustre»). Les acompaña el actor chileno Alfredo Castro («El Club»).

SINOPSIS ROJO:

A mediados de los años 70, un hombre extraño llega a una tranquila ciudad de provincias. En un restaurante, y sin motivo aparente, comienza a agredir a Claudio, un reconocido abogado. La comunidad apoya al abogado y el agresor es humillado y expulsado del lugar.

Más tarde y camino de casa, Claudio y su mujer, Susana, son interceptados por el hombre extraño. El abogado toma entonces un camino sin retorno de secretos y silencios.