Carlos Monsiváis, conciencia crítica de México, no logra vencer su fribrosis pulmonar

  • Carlos Monsiváis Aceves, nacido en la Ciudad de México en 1938, era de los escritores contemporáneos mexicanos decarlosmonsivais mayor relevancia y reconocimiento nacional. Todos los mexicanos lo respetaban ya que analizaba el fenómeno social, cultural, popular y literario azteca de la forma más clara y visionaria.
  •  Asimismo, era un crítico ácido y penetrante de la cultura y la sociedad mexicana. Nunca se vendió a ningún partido político e ideología. Criticó a Fidel Castro por perseguir a los homosexuales y no aceptó que López Obrador, a quien apoyó en 2006, candidato de la izquierda se tomase la calle tras perder las elecciones ante el actual presidente Felipe Calderón.
  • Izquierdista de corazón, desde el primer momento simpatizó con el Subcomandante Marcos, líder del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), movimiento nacido en Chiapas.
  • Monsiváis falleció ayer alrededor de las 14:00 horas, víctima de una fibrosis pulmonar que lo mantenía postrado en una cama del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, desde el pasado 2 de abril.
  • El cronista ya había vencido, hace unos años, una septicemia pulmonar pero ahora ésta cobró revancha y se lo llevó al más allá. El gran Monsivais iba, a sus últimas presentaciones con un tanque de oxígeno y sensiblemente cansado.

El gran cronista mexicano había estudiado Economía en  la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), aunque joven plasmó su visión de México en columnas de El Universal, Excélsior, Novedades, El Día, Uno Más Uno y la revista Proceso, entre otros.

Considerado el padre de la crónica azteca, era ensayista pulcro e imaginativo y un gran conocer de la cultura mexicana, la cual siempre resaltaba en sus textos. Era también un duro crítico contra los abusos del poder.

“No puede ser la afrenta de que haya sesenta o setenta millones de mexicanos viviendo en la pobreza, en situaciones terribles, con problemas de salud, de habitación, de educación y de empleo. No puede seguir el país así, la sociedad no lo admite, la fluidez social no lo permite”, declaró en 2006.

Monsiváis, siempre rodeado de gatos y libros, utilizaba en sus obras muy a menudo la inteligencia y la ironía, para abordar temas complejos como el Movimiento de 1968, hasta personajes como Mario Moreno “Cantinflas” o Pedro Infante, de quien se declaró admirador de su obra.

De acuerdo con sus críticos, su obra vas dese los movimientos sociales y los grandes personajes, la política y el espectáculo, la cultura popular y la alta cultura.

Entre sus más recientes publicaciones se encuentra Apocalipstick, en la que muestra a la Ciudad de México como una asamblea de lugares, así como las conferencias y cursos que impartía en el país y el extranjero.

 “Es el cronista de todas nuestras desventuras y prodigios, más de las primeras. Es el documentador de la fecundísima fauna de nuestra imbecilidad nacional”, dijo de él, Sergio Pitol, escritor mexicano ganador del Premio Cervantes.

Su obra es extensa y reconocida como por ejemplo: Días de guardar (1971), Amor perdido (1977), Nuevo catecismo para indios remisos (1982), Escenas de pudor y liviandad (1988), Los rituales del caos (1995), Aires de familia. Cultura y sociedad en América Latina (2000), entre otros.

Además, Monsiváis cuenta con una vasta obra de textos biográficos. Frida Kahlo (2007), Rosa Covarrubias: una americana que amó México (2007) y Pedro Infante: las leyes del querer (2008), etcétera.

Simepre comprometido con las causas nobles, Mosiváis criticó la matanza de Acteal donde el ejército asesinó a centenares de indígenas y viajó a Chiapas desde donde criticó a Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo por que “ansiaron reducir las proporciones del conflicto a cuatro municipios sin importancia militar alguna, pero los hechos no los apoyan. Todavía hoy, Chiapas quiere decir resistencia al neoliberalismo (y a la empresa de saqueo que en México emblematiza a la ortodoxia económica neoliberal) y urgencia de modificar el modelo económico que aplasta al país entero”, escribió en Letras Libres.

Octavio Paz también admiraba al cronista mexicano. “Carlos Monsiváis me apasiona. No es ni novelista ni ensayista, es más bien cronista, pero sus extraordinarios textos en prosa, más que la disolución de estos géneros, son su conjunción. Un nuevo lenguaje nace en Carlos Monsiváis ¿El lenguaje de un muchacho callejero de la Ciudad de México?, un muchacho que ha leído todos los libros, todos los cómics, ha visto todas las películas. Monsiváis es un nuevo género literario”, dijo Paz

Monsiváis, eso sí, nunca escribió de Toros. Así le respondió a Juan Cruz del diario El País en 20006. “De  toros no hablaré nunca. Es un espectáculo de barbarie al que llaman arte. Y jamás hablaría de fútbol. Juan Villoro ha dicho que Dios es una pelota. En este caso específico soy ateo… Quizá cinco segundos antes de morir comprenda de qué se trata y me llevaré ese secreto para mí en una tumba esférica”.

fuente, agencias mexicanas

Author: Emilio Vidanski

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