“Un diálogo entre arte y moda es lo que hace el Museo Thyssen Bormemizsa en esta exposición que vincula la creación de Cristobal Balenciaga, el diseñador mas admirado de todos los tiempos, con la tradición de la pintura española desde el siglo XVI al XX”. Así definió la impresionante muestra el director de la pinacoteca Guillermo Solana, exposición que estará abierta desde el 18 de junio al 22 de septiembre de 2019 en Madrid.

Por María Eugenia Román

Se trata de la primera gran exposición dedicada al modisto vasco que se presenta en Madrid en casi 50 años. Y la primera que reune, junto a sus diseños, una selección de cuadros de grandes nombres de la historia del arte español una de sus principales fuentes de inspiración.

La muestra esta comisariada por Eloy Martinez de la Pera, quien ha seleccionado para la ocasión un total de 90 piezas de indumentaria procedentes del Cristobal Balenciaga Museoa de Getaria, el Museo del Traje de Madrid y el Museo del Disseny de Barcelona. Además eligió numerosas colecciones particulares locales e internacionales, muchas de ellas nunca antes expuestas.

Con respecto a las pinturas se ha logrado reunir un excepcional conjunto de 55 cuadros. Todos prestados por museos de ámbito nacional como el Museo Nacional del Prado, el Bellas Artes de Bilbao y el Lázaro Galdiano. Por fundaciones como BBVA Santander y Casa de Alba. Por colecciones privadas como las de Abelló o Alicia Koplowitz.

BALENCIAGA HACE LO QUE QUIERE CON LOS TEJIDOS

El comisario Martínez de la Pera recordó en la rueda de prensa que Christian Dior admiraba a Balenciaga. “Con los tejidos nosotros hacemos lo que podemos, Balenciaga hace lo que quiere”, señaló.

Siendo niño, Balenciaga se inició en el oficio de la mano de su madre Martina Eizaguirre. Ella era costurera y cosía para destacadas familias de la zona, entre ellos los marqueses de la Casa Torre que pasaban los veranos en el Palacio de Aldamar en Getaria.

En el Palacio entró en contacto con trajes y telas de las mejores tiendas de Londres y París. También conoció los cuadros de Velázquez, El Greco, Pantoja de la Cruz y Goya, entre otros maestros de la pintura española. De esta manera, su admiración por esos pintores comenzó a forjarse su particular imaginario estético. Luego en París, a donde se traslado al estallido de la guerra civil en España, se transformó en el “rey de la alta costura”.

Su sentido de la proporción y la medida el manejo de la técnica y la búsqueda de la excelencia le reportaron la admiración de sus colegas contemporáneos como Christian Dior. Dior lo llegó a considerar “el maestro de todos nosotros”. O Cocó Chanel que lo calificó como “el único auténtico couturier”. También modistos como Hubert de Givenchy, Emanuel Ungaro Oscar de la Renta o Paco Rabanne se formaron con sus consejos.

MAGNIFICOS TRAJES

La exposición empieza con un apartado dedicado a lo que Balenciaga pudo admirar en el Palacete de los Marqueses de la Casa Torres. Ahí se enamoró de los cuadros de Velázquez, El Greco y Goya, en diálogo con magníficos trajes.

En otra sala se desvela la influencia del Greco con un abrigo de noche en terciopelo de seda negro. La muestra sigue de cerca la pintura española de corte: el negro El Bodegón, El Bordado y también hay otras salas dedicadas a Francisco de Zurbarán Francisco de Goya. No faltan las dedicadas a los siglos XIX y XX, que formaron parte del universo visual y conceptual que Balenciaga trasladaría más tarde a sus diseños.